Transporte aéreo: Por un cambio de modelo.

“Si el turismo nos sacó de la pobreza, a la pobreza nos puede devolver”. Gabriel Cardona Escanero.

El inicio de una deliciosa primavera menorquina ha precedido a la disertación de Pau Seguí en el Ateneu de Maó, donde el veterano secretario general de PYME vino a afirmar que nuestra isla “…es la zona que menos crece de España…” y donde “…el 52% del turismo se concentra en julio y agosto, cuando hace diez años era un 43%.” (1). Ciertamente, el comienzo de la temporada turística en las costas mediterráneas contrasta con una ocupación hotelera en Menorca que apenas alcanza el 8% del total de las plazas registradas. Según Joan Melis, presidente de la patronal hotelera ASHOME, para entender tal anomalía “…hay que tener en cuenta que, en estas fechas, el turismo que viene es el nacional…” y, por tanto, “…si lo del transporte aéreo no se arregla, no hay nada que hacer.” (2). En esta semana vacacional, el precio a pagar para volar a esta isla desde Madrid asciende a ochocientos euros (3) y así, mientras la primavera hace que las calles y playas de Mallorca rebosen de gente, en Menorca e Ibiza se reza en silencio por la futura llegada de los touroperadores del “todo incluído.”

Las estadísticas señalan cómo el paulatino declive de la actividad del sector insular de los servicios está asociado al proceso de privatización del tráfico aéreo iniciado hace poco más de una década en los países de la Unión Europea. Desde aquel momento, la comunicación de menorquines y pitiusos con el exterior quedó sujeta a los designios de las compañías aéreas en régimen de libre concurrencia. Al tratarse de una demanda reducida y sin alternativas, el alza en los precios del transporte ha venido obligando a los sucesivos aumentos porcentuales en la bonificación tarifaria de los residentes que todos conocemos. En la actualidad, el Estado contribuye con la nada despreciable suma de 136,2 millones de euros al año y, sin embargo, como tan a menudo se denuncia respecto las ayudas humanitarias a países subdesarrollados o en conflicto, no parece que la aportación alcance a paliar el problema de los verdaderos damnificados.

Algo importante falla en el sistema. Es tiempo de revisar el modelo de las bonificaciones vigente. ¿Cómo romper el aislamiento y garantizar el desarrollo de las islas menores en el complejo entramado de las comunicaciones aéreas?. Quizá las noticias procedentes de la vecina Cerdeña nos ayuden a encontrar la solución.

Como es sabido, la región sarda es un territorio insular poblado por 1,6 millones de personas y una de las zonas más atrasadas de Italia. En 2002, se adoptaron las medidas previstas en la legislación europea mediante la entrada en vigor de dos programas de rutas con Obligación de Servicio Público (OSP) que facultaron la intervención estatal en las conexiones aéreas. Bautizado como “Continuità Territoriale”, el primer programa o CT1 unió a los tres aeropuertos de Cerdeña con Roma y Milán, pasando poco después a una segunda fase o CT2 mediante la cual, gracias a una escala intermedia, se garantizó la accesibilidad insular con Turín, Florencia, Bolonia, Verona, Nápoles y Palermo.

Sin embargo, a diferencia del incremento del tráfico aéreo registrado en el resto del país a lo largo de aquel decenio, las estadísticas no tardaron en señalar un continuado descenso en el volumen de pasajeros respecto las rutas principales, es decir, las de Roma y Milán. Los informes elaborados por la agencia pública italiana de aviación civil señalaron a la penalización tarifaria sobre el ciudadano no residente en la isla, que no gozaba de protección alguna, como la principal causa de tan sorprendente efecto (4). En medio del descontento popular y las protestas de la clase política sarda, aumentadas tras un resquicio legal que permitió la reciente cancelación de vuelos por parte de las compañías, el pasado mes de marzo fue publicada la convocatoria de un nuevo concurso de OSP sobre la base de una nueva estructura. En contraste con el sistema anterior, los tres aeropuertos sardos de Cagliari, Alghero y Olbia enlazarán con Roma y Milán mediante una tarifa única de 45 y 55 euros por trayecto que, atendiendo a una verdadera política de Estado, se declara igualmente universal al no establecer distinción alguna en función del lugar de residencia o nacionalidad de los usuarios. Así pues, desde levante nos llega un nuevo modelo de protección al transporte aéreo que, atendiendo a la ineficacia del sistema anterior, apuesta sin ambages por la plena integración de Cerdeña en una dinámica económica, social y cultural similar a la del resto del país al que pertenece.

Según la prensa italiana, cuatro compañías de transporte aéreo, entre las que se cuentan Easyjet y Air Berlin, optan desde hace unos días a la adjudicación de las líneas principales de CT1, para las que el país de los Apeninos ha previsto una partida 57,5 millones de euros para los años 2012 y 2013. Una cifra muy inferior, en cualquier caso, a la actual contribución española al transporte de las Illes Balears que permite refutar cualquier argumento inmovilista de nuestros propios políticos basado en la austeridad. Para Ugo Cappellacci, el Presidente de Cerdeña, “la tarifa única determinará un significativo aumento en los flujos de visitantes a nuestra isla, con repercusiones positivas para nuestras empresas y, consecuentemente, para los ingresos de la Región” (5).

El caso sardo nos ilustra, pues, en el camino a seguir ante la escasa efectividad del perverso modelo de bonificaciones que todavía rige para nuestro archipiélago, el de Canarias y las restantes plazas africanas. Analizada la situación actual, parece urgente negociar las futuras OSP de Menorca e Ibiza con la Península y revisar el servicio interinsular vigente bajo el nuevo sistema de la tarifa única y universal que inicia Italia. Claro que, como me decía un amigo a propósito del tema, “…o todos nosotros somos tontos, o algunos se pasan de listos”.

Y así nos va.

Joan-Enric Vilardell Santacana – Plataforma Transport Aeri Ofega Menorca.

Notas:

(1)-DM-29/3/12- pag.6
(2)- DM-idem.-pag.20
(3)- DM-30/3/12.-pag.2
(4)- Si en 2000 el volumen de pasajeros era de 2,9 millones, siete años después se situaba en 2,6. Fuente: “Sardegna, Continuità Territoriale aérea: allineamento tarifario per gli utenti, residenti e non residenti. Autore: Ing. Nicoletta Rassu”
(5)-Legge Regionale de 2-12-2011.

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